Soy Héctor Enrique
Y no creo en capacitar solo por capacitar.
Y no creo en capacitar solo por capacitar.
Trabajo con empresas para que la capacitación que dan a su personal sí les sirva para fortalecer su operación y acreditar cumplimiento ante la STPS.
La finalidad de un curso no debe ser crear un espacio para perder el tiempo, entretener al personal o acumular constancias que después nadie sabe cómo utilizar.
La capacitación debe brindar conocimientos, desarrollar habilidades y fortalecer las actitudes que las personas necesitan para desempeñar correctamente su trabajo.
En otras palabras, debe atender tres dimensiones:
Saber. Saber hacer. Saber ser.
Pero también debe responder a las necesidades reales de la empresa, estar relacionada con los puestos de trabajo y formar parte de un proceso que pueda demostrarse.
Porque capacitar no es solamente reunir personas en un salón.
Es mejorar la seguridad en el trabajo, desarrollar competencias, fortalecer el sentido de pertenencia, preparar al personal para asumir nuevas responsabilidades y contribuir a que la empresa sea más productiva.
Y existe una condición adicional que no debe perderse de vista:
Para el patrón, proporcionar capacitación es una obligación. Para los trabajadores, participar en ella también forma parte de sus responsabilidades.
Por eso, la capacitación debe servirle al trabajador, servirle a la empresa y contar cuando la autoridad la solicite.
Si quieres dejar de entretener a tu personal y comenzar a capacitarlo en lo que realmente le aplica a tu negocio, primero debes tener claridad sobre cinco cosas:
Qué competencias requieren sus puestos.
Qué problemas necesitas corregir.
Qué riesgos debes prevenir.
Qué resultados esperas mejorar y
Cómo vas a demostrar que la capacitación sí se realizó correctamente.
No porque lo diga yo.
Porque así debe construirse un proceso de capacitación que sirva al trabajador, a la empresa y al cumplimiento legal en México.
No se trata de acumular cursos. Se trata de que cada capacitación tenga una razón, produzca un resultado y sí cuente ante la STPS.
¿Ya los tienes?
Revisa que estén vigentes, que incluyan todos los puestos y niveles de tu empresa, que los cursos impartidos correspondan con lo planeado y que puedas demostrar su ejecución mediante las evidencias correctas.
Tener una carpeta llamada “plan de capacitación” no significa necesariamente que todo el proceso se esté cumpliendo.
¿No los tienes?
No esperes a que una inspección sea el momento en que descubras que los cursos, diplomas o constancias que conservas no son suficientes para acreditar el cumplimiento que creías tener.
Comienza correctamente.
No para llenar una carpeta.
Para que la capacitación que des a partir de ahora sí esté dentro del proceso que permitirá acreditarla.
Preparo a la persona o al equipo que quedará responsable para que aprenda a:
Detectar necesidades de capacitación.
Elaborar y actualizar el plan y los programas.
Organizar los cursos.
Verificar a instructores internos y externos.
Controlar asistencias y evaluaciones.
Expedir y autentificar constancias.
Presentar las listas correspondientes.
Mantener actualizado el expediente.
El objetivo es que tu empresa pueda administrar el proceso sin depender permanentemente de alguien externo.
Trabajo contigo hombro a hombro en:
Diagnosticar la situación actual.
Identificar los vacíos.
Elaborar el plan y los programas.
Definir responsables, cursos y etapas.
Integrar la Comisión Mixta cuando corresponda.
Implementar los controles.
Documentar la capacitación.
Organizar las constancias.
Presentar las listas por el medio aplicable.
Dar seguimiento al proceso.
En cualquiera de los dos caminos, el objetivo es el mismo:
Que sepas qué le corresponde a tu empresa.
Que la capacitación que impartes sí pueda acreditarse.
Que no tengas que reconstruir el proceso bajo la presión de una inspección.
Y que el esfuerzo realizado también contribuya a mejorar el desempeño de tu personal.
¡No fabrico constancias para aparentar cumplimiento!
Te ayudo a construir un proceso que tu empresa pueda ejecutar, sostener y demostrar.